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Dönitz afronta
con "optimismo" el nuevo año
En su primera comunicación
al OKM como nuevo jefe, Dönitz aseguraba que "de lo que
se trata es de ganar la guerra" y que la tarea de la Kriegsmarine
era la "guerra contra el tonelaje enemigo:
en primera línea, por tanto, la guerra submarina. Todo ha
de subordinarse a este fin principal". Por este motivo, Dönitz
mantuvo el mando del arma submarina (Oberbefehler der U-Bootswaffe,
OdU), nombrando almirante jefe a Hans Georg von Friedeburg y reservando
la competencia de las operaciones y el cargo de Führer der
U-Boote (FdU) para el contralmirante Eberhard Godt.
La primera tarea de Dönitz fue la de defender a la flota de
superficie, argumentando frente a Hitler que su desguace supondría
una victoria gratuita para la Royal Navy, que así podría
emplear muchos más medios contra los U-Boote. Consiguió
un aplazamiento de la decisión por seis meses -después
de los cuales no se volvió a tratar el tema-, sin contrapartida
favorable para los U-Boote, ya que el acero que reclamaba lo conseguiría
más tarde del ministro de armamento, Albert Speer.
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