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Enigma, de nuevo descifrada
Una notable "ventaja"
para los ingleses se derivaba del sistema (ilegal) de escuchas organizado
en torno a los 5.000 submarinistas alemanes -procedentes de 181
U-Boote- apresados
a lo largo de la guerra. La mayoría de ellos fueron confinados
en el centro de escuchas establecido en 1943 en Latimer House, Chesham,
Buckinghamshire, al noroeste de Londres: cada submarinista compartía
celda con un tripulante de un U-Boot distinto al suyo o con otros
militares de la Kriegsmarine o de la Luftwaffe, ya que se suponía
que así relataría más detalles de interés
acerca de la vida en el U-Boot. Las conversaciones eran grabadas
con micrófonos ocultos y periódicamente transcritas
y enviadas a los servicios secretos. Algunas de ellas han sido publicadas
por Gannon en su libro Mayo negro.

Uno de los "testimonios involuntarios" grabados por los
ingleses en Latimer House revela lo fácil que les hubiera
sido descifrar Enigma en caso de haber contado con un buen servicio
de espionaje en Francia. Se trata de una conversación del radiotelegrafista jefe del "rompebloqueos" alemán
Silvaplana (en realidad, los alemanes habían rebautizado
Irene a este barco noruego capturado por el Atlantis),
interceptado por el minador britántico HMS Adventure el 10
de abril de 1943.
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