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Enigma vuelve a ser
indescifrable

Los norteamericanos
no tomaron medidas dignas de tal nombre para impedir la "tamborrada"
de los U-Boote, a pesar de poseer abundante información.
Pronto lo tendrían más difícil, ya que el 1
de febrero Dönitz introdujo el cuarto tambor para las máquinas
Enigma de los U-Boote del Atlántico y del Mediterráneo
que ya había querido añadir a fines de septiembre
de 1941.
A fines de enero de 1942, dejaron de obtener los aliados informaciones
relevantes sobre los U-Boote. Ello impidió a los norteamericanos
saber que Paukenschlag no era una operación de distracción,
sino que Dönitz empleaba en ella todos los U-Boote disponibles,
también los del tipo VII, a los que los norteamericanos no
temían, porque dada su escasa autonomía no los consideraban
capaces de operar ante sus costas. También desconocieron
la construcción de U-Boote petroleros destinados a alargar
la autonomía de los submarinos de ataque (por su parte, los
británicos no sólo ignoraron esta noticia, sino que,
cuando la recibieron, no quisieron creerla).
Los británicos desconfiaban de los norteamericanos, que te nían
dispersos y aislados los servicios de descifrado del ejército,
la armada, la vigilancia costera y el FBI, a diferencia del ejemplo
de Bletchley Park. A pesar de haber recibido un año antes
las máquinas Purple norteamericanas, no comunicaron a sus
aliados la tecnología de sus "bombas", ni siquiera
el hecho de que Enigma hubiera sido descifrada, por considerar que
los estadounidenses no sabrían guardar el secreto.
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