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Primeras ofensivas
británicas aprovechando las informaciones de Enigma
Por parte alemana,
también en septiembre, Dönitz introdujo un nuevo sistema
de cifrado para las posiciones de los submarinos. Inicialmente,
los británicos sólo pudieron descifrar las claves
meteorológicas y, algunos días, con ayuda de esas
claves y de sus "bombas", las informaciones Enigma en
clave Heimisch (Dolphin, para los ingleses). El 27
de septiembre, el submarino Clyde atacó a tres U-Boote
que se dieron cita en Cabo Verde: Dönitz sospechó que
los británicos tenían las claves Enigma. Por el contrario,
el informe del contraalmirante Erhard Maertens, presentado al OKM
el 24 de octubre, no veía más que casualidad: Enigma
era sencillamente imposible de descifrar gracias a sus tres sistemas
de seguridad: los tambores y su orden relativo, las claves de día,
y las de conexión (Steckverbindungen).
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