Submarinos alemanes en la segunda guerra mundial

MITO Y REALIDAD DE UN TRÁGICO DESTINO

S. Mata (ir a la página del autor)

Introducción

1. U-Boote en la IGM

2. La nueva U-Bootswaffe

3. Dönitz, el jefe

4. Estrategia y táctica

5. Nuevos U-Boote

6. Comienza la guerra

7. Prien y Scapa Flow

8. Enigma y la ASW

9. Agentes secretos

10. Desastre en Noruega

11. Derrota francesa

12. USA interviene

13. Aparece el radar

14. Baja la rentabilidad

15. Captura del U 110

16. Hundid el Bismarck

17. Anthony Miers

18. La Carta del Atlántico

19. Barcos Liberty

20. Ofensiva británica

21. El Mediterráneo

22. Johnny Walker

23. Balance 1939-1941

24. Paukenschlag

25. Enigma indescifrable

26. Vacas lecheras

27. ¿Ametrallar náufragos?

28. Convoyes en América

29. Verano de 1942

30. Laconia

31. ¿Guerra total?

32. Último trimestre 1942

33. Enigma descifrada

34. Balance de 1942

35. Dönitz "optimista"

36. Casablanca

37. Ventaja del B-Dienst

38. SC 122 y HX 229

39. Roosevelt toma cartas

40. Contra toda evidencia

41. El "canto del cisne"

42. Golfo de Vizcaya

43. Tras el mayo negro

44. Regreso al Atlántico norte

45. Las Azores

46. Fin de las "vacas lecheras"

47. Victoria de los He 177

48. Balance de 1943

49. El Schnorchel

50. Peleus

51. Abril a junio de 1944

52. U 505

53. Overlord

54. Agentes en América

55. U-Boote enanos

56. Fin de 1944

57. Elektroboote

58. Agonía

59. Regenbogen

60. Deadlight

61. Búnkeres en Alemania

62. Mito y realidad

63. ¿Dönitz culpable?

64. Los otros protagonistas

Las concepciones estratégicas y tácticas de Dönitz:

guerra total y "manadas de lobos"

 

Resumamos las diferentes concepciones estratégicas La artillería de los U-Boote (en la imagen una pieza de 88 mm) jugaba un papel decisivo en la táctica de ataques nocturnos en superficie defendida por Dönitz (foto Daniel Schinnerl). de Dönitz, del OKM (Raeder) y de Hitler: tanto Dönitz como el OKM partían del presupuesto (inconfesado) de que su principal enemigo era Inglaterra. En sus "memorias", Dönitz asegura que esto nunca fue aceptado "por nuestra dirección política y por el Estado Mayor del Ejército" (OKW), imbuidos de concepciones "continentales" (p. 306-7). Además, para Dönitz, Inglaterra entró en la guerra porque Alemania "era una amenaza para sus intereses" -afirmación que apoya con una cita del historiador británico Fuller-, aunque los "angloamericanos" (de nuevo es interesante ver cómo cita a los Estados Unidos entre las causas de la guerra, sin que ello le lleve a sopesar su potencia industrial y militar) proclamaran sólo "el fin moral de la cruzada contra el nacionalsocialismo, que no era el principal" (p. 304-5). Tanto el OKM como Hitler querían dominar los mares, construyendo barcos con mayor desplazamiento que los ingleses. Raeder no quería la guerra contra Gran Bretaña; Hitler al menos no la quería antes de lograr la superioridad para su flota de superficie: su prioridad era liquidar Checoslovaquia y emprender la guerra contra la URSS. Dönitz discrepaba del OKM y de Hitler no sólo por considerar como necesaria (en el sentido de "algo inminente que iba a suceder") la guerra con los ingleses, sino sobre todo por creer que los submarinos podían ganarla. ParPara Raeder, a quien aquí vemos rodeado de jóvenes oficiales submarinistas, una guerra contra Gran Bretaña significaría "el fin de Alemania" y en tal eventualidad los marinos alemanes sólo podrían mostrar "cómo se muere con dignidad" (foto G. von Gudenus).a él la guerra en el mar es esencialmente agresión (destruir el tráfico marítimo y forzar al enemigo a rendirse) y los U-Boote son un arma ofensiva.


El acuerdo angloalemán permitía construir 48 submarinos, y exigía ajustarse al derecho de presa. En mayo de 1938, al fracasar su primer intento de apoderarse de los Sudetes, Hitler pidió a Raeder que contemplara la hipótesis de una guerra con Gran Bretaña. Raeder transgredió entonces el acuerdo con los británicos, encargando submarinos por un desplazamiento superior al permitido. El 31 de octubre de 1938, recibió del OKM el "Plan Z", donde se preveía la construcción hasta 1948 de 10 acorazados (6 de la clase "H" con más de 56.000 toneladas) y 4 portaaviones, pero también de 249 U-Boote: 60 ligeros, 100Esta foto es muy poco anterior al comienzo de la guerra, ya que en ella se ve una treintena de U-Boote del tipo II: los 6 del tipo IIA fueron alistados en 1936,  18 del IIB se alistaron hasta octubre de 1936 y 6 del IIC hasta agosto de 1939 (foto G. M. Forss). medios, 62 pesados y 27 "submarinos-cruceros" con desplazamiento superior a las 1.000 toneladas (Dönitz habla en sus "memorias" de "sólo 233 U-Boote", p. 43). En diciembre, al darse cuenta los británicos de que los alemanes transgredían el acuerdo mutuo, comenzaron a mejorar sus sistemas ASW. El 27 de enero de 1939, Hitler daba absoluta prioridad al "Plan Z", señalando como fecha límite para su ejecución el año 1945. El 28 de abril de 1939, Alemania denunciaba el acuerdo naval con Gran Bretaña, después de que ésta no aceptara la desaparición de Checoslovaquia -el 15 de marzo, dia de su entrada en Praga, fue probablemente el último que Hitler calificó como "el más feliz de mi vida"- y se sumara a los franceses en su apoyo a Polonia. Todavía el 22 de julio, tras conversar con Hitler en unas maniobras en Swinemünde, Raeder comunicaba a los oficiGaviota sobre el puente de un U-Boot en tiempos de relativa tranquilidad (foto G. M. Forss).ales del arma submarina que no debían temer una guerra contra Inglaterra, ya que eso sería, en palabras del Führer, el finis Germaniae. Esta expresión que ya conocemos la había utilizado Ludwig Beck al dimitir como jefe del OKW, el 18 de agosto del 1938, asegurando que los planes de Hitler "conducirán a una guerra mundial que significará el finis Germaniae". Dönitz estaba, pues, más convencido que otros militares de que habría guerra con Gran Bretaña, y más convencido que Hitler de que podría ganarse.


En el invierno de 1938 a 1939, con motivo de un viaje de la flota a Portugal, por primera vez habían podido simular 15 U-Boote (organizados en 4 grupos) en el Atlántico el ataque conjunto a un convoy británico (hasta entonces les estabaLos U-Boote del tipo VII podían sumergirse en 35 segundos (aquí vemos la proa de uno -U 427- emergiendo, fotografiada desde el periscopio), lo que a Dönitz parecía suficiente para escapar a los aviones (foto G. von Gudenus). prohibido, para evitar "provocaciones"): el convoy lo formaban dos "mercantes" más un escolta, y 13 U-Boote llegaron a ponerse "a tiro". Los responsables del OKM no dieron valor a estas maniobras (los alemanes carecían de las medidas antisubmarinas que tenían los ingleses, y los U-Boote utilizaron "abusivamente" la radio): "la guerra comercial submarina contra Gran Bretaña no tiene hoy para Alemania ninguna perspectiva de éxito" mientras no se anule el sonar. Además, antes de arriesgar los U-BDetalle de la torreta de un U-Boot del tipo II (foto G. M. Forss).oote había que garantizar una intensa colaboración de la Luftwaffe. El autor del informe era Werner Fürbringen, que había sido oficial de dos submarinos y comandante de otros siete, con los que hundió 98 barcos -93.446 TRB- durante la primera guerra mundial. Dönitz rechazó las críticas en una réplica (13 de abril de 1939) que envió a Raeder para que se la transmitiera a Hitler: todo un atrevimiento en alguien que sólo tenía el grado de comodoro. La falta de apoyo aéreo y el uso de la radio no eran peligros insalvables, ya que los U-Boote actuarían fuera del margen de autonomía de los aviones con base en Inglaterra. Los submarinos "no son inmunes" al ASDIC, pero este problema se resolverá con el tiempo. Para lograr el éxito en la "guerra
El casco de aleación de los nuevos U-Boote -en la imagen, uno de ellos en el astillero- los hacía mucho más resistentes que los de la primera guerra mundial, cuyo casco estaba construido de piezas remachadas (foto G. von Gudenus). comercial" debían estar presentes en los mares 90 U-Boote (para ello había que construir 300, ya que preveía que sólo un tercio se hallaría en su zona de operaciones, otro tercio estaría yendo o regresando, y el otro reparando o repostando en puerto). Esta cifra "mágica" de Dönitz -resumida normalmente en 100 submarinos en patrulla- es el único argumento del informe que el almirante menciona en sus "memorias". Aparecerá en algunos casos asociadas a la idea de hundir un millón de TRB mensuales, con lo que la flota mercante británica, de más de 17 millones de TRB, podría liquidarse en año y medio.

PARA LEER EL TEXTO COMPLETO

 

DIORAMAS DE J.A. CHAMARRO

 

 

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