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Introducción
La historia del
arma submarina alemana durante la segunda guerra
mundial despierta
el interés de muchos, incluso después de pasados más
de 55 años tras el fin de la guerra. Los motivos de este
interés son muy variados, pasando desde la curiosidad del
coleccionista al deseo de conocer la evolución de aparatos
como el radar, etc, o al afán por analizar una realidad histórica
compleja. Para el mero aficionado a las aventuras bélicas,
la guerra submarina presenta un indudable atractivo, ya que su entramado
lo componen cientos y hasta miles de acciones que tienen a la vez
mucho de individual -cada submarino tiene su historia- y de
colectivo:
no sólo porque se tratara de acciones coordinadas, sino porque
en la trayectoria de cada submarino no intervino sólo el
comandante, sino todos los miembros de la tripulación, que
dependían unos de otros para sobrevivir.
Desde el punto de vista de un estudio histórico, la guerra
submarina
-y en particular la que se refiere a los U-Boote alemanes- presenta
una dificultad particular, ya que estuvo acompañada de una
intensa propaganda por parte de los dos bandos en guerra, e incluso
muchos años depués de terminada continuó envuelta
en un halo de misterio y de auténtico secreto. Si bien al
poco de terminar la guerra vieron la luz estudios relativamente
completos sobre la guerra submarina -como el del francés
Romat-, pasarían más de dos décadas antes de
que se publicaran datos contrastados sobre los barcos hundidos por
los submarinos del Eje (Rohwer) y la intervención de los
servicios secretos en la guerra submarina no se pudo conocer con
detalle hasta los años ochenta y noventa. Como es lógico,
aún habrá de pasar mucho tiempo para que los estudios
que echan mano de esta documentación sustituyan a los clichés
que, basándose en la propaganda o en informaciones más
o menos incompletas, se formaron durante décadas.
La leyenda sobre el arma submarina alemana tiene su origen en la
primera guerra mundial, y se consolidó durante la segunda,
como hemos dicho, por efecto de una poderosa propaganda. Como tal
entendemos (más allá de su significado latino de "lo
que se ha de propagar", que tiene un sentido primario
positivo)
la difusión de informaciones (o "pseudo informaciones",
cuando son falsas) cuya finalidad no es el mero conocimiento de
los hechos "enunciados" por la información. La
propaganda "sirve" al fin de "ganar la guerra",
tratando directamente de elevar la propia moral de victoria y de
debilitar la del adversario; pero también de forma
indirecta,
distrayendo o engañando al enemigo (o al amigo), ocultando
otros hechos, etc.
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