Lloyd's certificará que Odyssey no salió al Atlántico
Fecha Miércoles, 03 octubre a las 22:07:47
Tema Sociedad y Economía


Odyssey Explorer apagó ilegalmente su localizador GPS durante dos semanas en abril. El valor declarado por el tesoro en Gibraltar no era ni la centésima parte del presunto.

Artículos de esta semana en La Gaceta sobre Odyssey:
Odyssey declaró en Gibraltar la centésima parte del valor del 'Cisne Negro'

Al despegar, la carga valía cuatro millones de dólares y al aterrizar 500

Santiago Mata
Madrid. Definitivamente Greg Stemm, el fundador de Odyssey Marine Exploration, es mago. En sendas licencias de exportación emitidas en Gibraltar los días 10 de abril y 14 de mayo pasados, declaró que el tesoro que se llevaba a América valía 3,99 millones de dólares.

Pero al aterrizar el "avión pirata" (de cuya existencia sólo LA GACETA informó a los españoles), por arte de birlibirloque la carga valía ¡500 millones de dólares!

El mayor hallazgo en tesoros submarinos ha resultado ser no sólo el mayor expolio de la historia del patrimonio subacuático español, sino también (probablemente) el mayor engaño a una autoridad aduanera de su Real Majestad Británica (aunque fuera en la modesta colonia de Gibraltar). Recordemos que fue también porque LA GACETA mencionó la existencia de licencias gibraltareñas, por lo que Odyssey, que inicialmente trató de ocultar dónde había embarcado el tesoro al que llama Cisne Negro, tuvo que reconocer que el avión de North American Airlines aterrizado en Tampa el 18 de mayo, y el tesoro, procedían de Gibraltar.

Engaño
Esta vez ha sido el corresponsal de un diario norteamericano (International Herald Tribune) en Madrid, Martin Delfín, quien ha filtrado que, por fin, y tras cuatro meses de negarse a mostrar las licencias, el Reino Unido se las pasó a España, que sin duda hará uso de ellas en el juicio. Aunque Delfín dice que las dos licencias fueron presentadas por el abogado de España, lo cierto es que ninguno de los dos documentos presentados por Goold el miércoles (numeros 46 y 47 del caso 8:06-CV-01685-SDM-TBM, se pueden consultar en internet, http://news.justia.com/cases/65571), contiene referencias a los documentos aduaneros de Gibraltar.

Inglaterra ha ocultado la vergonzosa gestión de las autoridades gibraltareñas hasta el último minuto. Y, recordemos, el ministro Principal de Gibraltar, Peter Caruana, hasta ahora no ha dicho ni palabra sobre el asunto. El caso es que los datos citados por Delfín resultan aplastantes: en la licencia del 10 de abril, correspondiente a un vuelo que pasó desapercibido para los medios españoles, Odyssey declaraba exportar 10.800 monedas de plata y 203 de oro, más algunos artilugios, por valor de 1,49 millones de dólares. En la licencia emitida el 14 de mayo, correspondiente al avión que voló el 17 de mayo descubierto por LA GACETA, declaraba exportar 557 botes de plástico que contenían monedas de plata aún sin limpiar, y cuyo valor se estimaba en 2,5 millones de dólares. Suman 3,99 millones. Horas después, en Tampa, eran 500.

Publicado en La Gaceta de los Negocios el 21 de septiembre de 2007.

El buque oceanográfico Odyssey Explorer (en la foto en Gibraltar el 6 de junio) apagó el GPS para ocultar la posición mediterránea donde extrajo el tesoro del Cisne Negro. p.s.

Los datos de AISLive se llevarán al fiscal que acusa a Odyssey por expoliar pecios en aguas españolas

Lloyds probará con datos de satélite que Odyssey no salió del Mediterráneo

Se desmorona la pretensión de que sacaran el tesoro del Cisne Negro del Atlántico en abril


El buque Odyssey Explorer apagó su GPS durante dos semanas para que no se supiera su posición
Santiago Mata
Madrid. La naviera Lloyds certificará ante el juez competente de La Línea de la Concepción los datos de su satélite AISLive que demuestran que el buque oceanográfico Odyssey Explorer no salió nunca del Mediterráneo en el período en que extrajo el tesoro del llamado Cisne Negro.

El buque Odyssey Explorer, que sigue amarrado al muelle de la base militar británica en Gibraltar, es el único que trabajó en la extracción de la carga de un pecio hasta ahora sin identificar al que la compañía cazatesoros Odyssey Marine Exploration ha llamado Cisne Negro. Así lo afirma el fundador de Odyssey, Greg Stemm, en la declaración jurada que en nombre de la compañía hizo el pasado 5 de julio en el juzgado de Tampa donde España ha interpuesto recurso en defensa de sus derechos. El juicio comenzará el próximo sábado.

Odyssey valora las 500.000 monedas que dice haber extraído del Atlántico en 500 millones de dólares, aunque por su exportación no pagó impuestos a Gibraltar y declaró un valor en aduana de 3,99 millones de dólares, según las licencias de exportación que Inglaterra entregó a España el 2 de julio y que el abogado de España, James Goold, presentó en Tampa el pasado día 19.

Mar de Alborán
La naviera Lloyds, cuyo sistema de localización de barcos AISLive utilizan 13.000 buques en todo el mundo, ha estudiado detalladamente las posiciones de Odyssey Explorer, y concluye que el buque no pasó en 2007 al Atlántico, sino que operó en el Mar de Alborán frente a las costas mediterráneas españolas.

El propio Stemm, en su declaración jurada en Tampa, adjuntó las cartas náuticas que Odyssey envió a la Comandancia de Algeciras, señalando las zonas donde el Odyssey Explorer iba a trabajar, en el marco de un proyecto llamado Mar de Alborán, desde fines de enero hasta el 30 de marzo de 2007. Odyssey pretendía localizar pecios de interés para España, pero el Proyecto Mar de Alborán no contaba con aprobación oficial española. La teoría difundida por Odyssey y aceptada por el Ministerio de Exteriores español es que el Odyssey Explorer pudo salir en abril al Atlántico y extraer el tesoro del Cisne Negro.

Lloyds ha investigado las posiciones del buque oceanográfico por cuenta de un particular, que entregará los datos al fiscal de Patrimonio de la Fiscalía de Cádiz, Ángel Núñez, que a principios de junio denunció a Odyssey en La Línea de la Concepción por delito de expolio del patrimonio histórico español.

El satélite AISLive muestra que el Odyssey Explorer siempre salió de Gibraltar y regresó a la colonia inglesa desde el Este, y que nunca pasó hacia el Atlántico. En su última salida a la mar, entre el 14 de abril y el 12 de mayo, hubo dos semanas en que el buque oceanográfico apagó el transponder de su GPS, por lo que el satélite no pudo localizarlo. Apagar el GPS es una acción ilegal y, para evitarla, los nuevos GPS que AISLive instala en los barcos no se pueden apagar.

El que Odyssey Explorer apagara su GPS no implica que hubiera podido pasar al Atlántico, ya que la estación española de control de Tráfico del Estrecho en Tarifa habría percibido esa ilegalidad y detenido al barco. Incluso en la fantástica hipótesis de que el Odyssey Explorer se hubiera arriesgado a burlar la vigilancia —y de que lo consiguiera a la ida y a la vuelta—, es imposible que hubiera podido extraer 500.000 monedas en menos de dos semanas (incluido el tiempo necesario para regresar al Gibraltar, ya con el GPS encendido, desde el Este). En su página web, Odyssey explica que en 2003 necesitó 140 días para extraer las 50.000 monedas del único buque que, antes del Cisne Negro, había explorado, el SS Republic.

En marzo de 2006, cuando Odyssey registró el hallazgo de un presunto pecio en el Atlántico, estaba también trabajando en el Mediterráneo, en el marco de la búsqueda del pecio del navío británico HMS Sussex, hundido al Este de Gibraltar en 1694. La compañía cazatesoros norteamericana lleva buscando este pecio desde 1998 y no ha dado con él. Por lo demás, cualquier arqueólogo subacuático sabe que nunca se han hallado pecios de galeones o navíos lejos de las costas desde donde su hundimiento hubiera podido ser avistado.

Publicado en La Gaceta el 25.9.2007, p. 49. Ver en PDF (baja más rápido pinchando con el botón derecho en "guardar destino como" -en internet explorer: "guardar enlace como" en Mozilla Firefox).

El Odyssey Explorer —en la foto, frente a Gibraltar— es el único buque con tecnología de extracción usado por los cazatesoros en el Mediterráneo. Salió de Gibraltar el 14 de abril y el 12 de mayo. Según Lloyd's, permaneció en el Mediterráneo, y durante dos semanas ocultó ilegalmente su posición. P. sarmiento

Stemm convierte un encuentro con el jefe accidental de una unidad de la Guardia Civil en un permiso en toda regla

Odyssey asegura que trabajaba en el Mediterráneo al servicio de España
En su declaración ante el juez hablan del Proyecto Mar de Alborán de búsqueda de pecios Comunicaron a la Comandancia de la Guardia Civil de Algeciras que tenían permiso de Exteriores

Santiago Mata
Madrid. La Comandancia de la Guardia Civil de Algeciras fue utilizada por los cazatesoros como ficticio controlador de unas actividades para las que carecía de permiso. El jefe de Odyssey, la empresa que el 18 de mayo presentó un tesoro compuesto presuntamente por medio millón de monedas españolas, afirmó en su declaración jurada ante el juez de Tampa que sus actividades en el Mediterráneo se realizaban en el marco del "Proyecto Mar de Alborán" de búsqueda de pecios (restos de barcos hundidos) para España. Sin embargo, no aporta pruebas de que este "Proyecto" fuera aprobado.

Stemm afirmó el 5 de julio, en el punto 15 de su declaración, que las operaciones “cerca de la costa mediterránea española” de los dos buques de Odyssey —Odyssey Explorer y Ocean Alert— se enmarcaban en “el plan de inspección del Proyecto Mar de Alborán, que fue presentado y aprobado por las Autoridades españolas incluyendo los representantes de la Junta de Andalucía”. Diana Lara, responsable de prensa del Ministerio de Cultura, explicó ayer a LA GACETA que no se harán declaraciones institucionales sobre lo afirmado por Stemm hasta “que el proceso judicial acabe”, en referencia al juicio que el próximo sábado comienza en Tampa (Florida) para dirimir la propiedad del tesoro de un barco al que la empresa ha dado el nombre de Cisne Negro.

Autoridad incompetente
A modo de prueba de su afirmación de que el "Proyecto Mar de Alborán" fue aprobado por las autoridades españolas, Stemm adjunta a su declaración las cartas náuticas enviadas por Odyssey al Comandante José Ignacio Martín de Oliva, de la Comandancia de la Guardia Civil en Algeciras. El tono del mensaje de José Luis Goñi, abogado de Odyssey al enviar las posciones da la impresión de que Martín de Oliva hubiera dado aquel 26 de enero una importante autorización, ya que "siguiendo las instrucciones recibidas" y "haciéndole extensible nuestro agradecimiento por habernos recibido", se adjuntan las cartas "como le prometimos" y el buque Odyssey Explorer comienza sus actividades inmediatamente: "alrededor de las 14 horas de hoy después de nuestra reunión".

En los comunicados de Goñi no se habla para nada del "Proyecto Mar de Alborán" y tampoco sobre él hablaron los responsables de Odyssey con el comandante Martín de Oliva. Sólo le hablaron de un permiso concedido por el Ministerio de Exteriores, que obviamente no le enseñaron, entre otras cosas porque el comandante les explicó "sesenta veces" que él no era la autoridad competente. A pesar de ello, Odyssey le envió las cartas que Stemm adjuntó a modo de prueba de que tenía permisos, en su declaración jurada. Martín de Oliva se limitaba a dar a esos documentos que llegaban al centro de operaciones de Algeciras el curso que corresponde en el procedimiento operativo de la Guardia Civil, sabedor de que el control de Odyssey correspondía a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Benemérita, con sede en Madrid.

Oportunidad perdida
Odyssey utiliza la referencia al "Proyecto Mar de Alborán" para justificar su presencia en el Mediterráneo, pero sigue afirmando que el tesoro fue extraído del Atlántico. Esta hipótesis ha sido reducida al absurdo después de que la compañía de registro de barcos Lloyd’s presentara pruebas de que el buque con el que se realizó la extracción, el Odyssey Explorer, no salió del Mediterráneo en 2007.

Las inventadas referencias a una relación con la Guardia Civil que se basara en el inexistente "Proyecto Mar de Alborán" podrían volverse contra Odyssey en caso de que España quisiera utilizarla para demostrar que los cazatesoros operaron en en Mediterráneo y no en el Atlántico.

En sus comunicados a la Comandancia de la Guardia Civil de Algeciras —fechados los días 26 de enero, 12 y 16 de febrero, 5 de marzo, y 14 y 17 de mayo— los cazatesoros muestran un excesivo celo por aclarar que no hacen nada más allá de lo que imaginariamente se les ha permitido, y así señalan una zona de operacionen donde el Odyssey Explorer, del 26 al 28 de enero, sondeará y anotará la profundidad del agua, sin introducir en el agua "ningún equipo"; cuando lo hagan, del 28 al 30 de enero, será en zona "fuera de las 12 millas de la costa española" (ver mapa adjunto), y allí sí usarán "equipo de superficie".

Este empeño por explicar a quien no es responsable lo bien que se portan termina bruscamente el 30 de marzo, pues entonces ya era conocido que el Ministerio de Exteriores había acordado con Inglaterra conceder un permiso a Odyssey un permiso para buscar el HMS Sussex (nada que ver con un "Proyecto Mar de Alborán")... Desde abril no hay noticias de Odyssey, que hasta apaga el GPS, porque ahora sí trabaja en serio, extrayendo, en el Mediterráneo y aparentemente fuera de sospecha, el tesoro del Cisne Negro.

Una reunión inventada
el 26 de enero, en Algeciras La capacidad de inventar permisos por parte de Odyssey llega hasta el límite de lo ridículo el 26 de enero, cuando, en la Comandancia de la Guardia Civil de Algeciras, encuentran al comandante José Ignacio Martín de la Oliva, que era jefe accidental. El comandante "pasaba por allí" y accedió "por educación", según sus propias palabras, a la petición de los responsables de Odyssey de ser recibidos. Le explicaron que tenían un permiso del Ministerio de Asuntos Exteriores para operar, y aunque el jefe accidental les explicó que "no tenía autoridad ni poder de decisión" y que era a la Junta de Andalucía a quien debían remitirse, comenzaron a enviarle cartas de su zona de operaciones, como ésta del 12 de febrero.

Publicado en La Gaceta el 26.9.2007, p. 57. Ver en PDF (baja más rápido pinchando con el botón derecho en "guardar destino como" -en internet explorer: "guardar enlace como" en Mozilla Firefox). El ministro principal de la colonia británica, Peter Caruana. efe

Gibraltar, territorio de impunidad británico

Santiago Mata
Madrid. Desde que fue conquistado en 1704, Gibraltar ha sido peculiar. Los ingleses lo conquistaron para el rey que ganó la Guerra de Sucesión, pero Felipe V les cedió el Peñón en Utrecht (1713). Luego se auparon a la Roca, España peleó pero tuvo que ceder. Se toleró que construyeran en el istmo un aeropuerto durante la Segunda Guerra Mundial, y de facto España no patrulla sus aguas. Perdido su valor estratégico, Gibraltar ha quedado como basurero: primero, de residuos nucleares (que se enviaban a Inglaterra en aviones sobrevolando España sin avisar a nuestro Gobierno).

En el caso Odyssey, el Reino Unido ha actuado como si su colonia fuera tierra de nadie: afirma que las aduanas de Gibraltar son competencia del Gobierno de Caruana. Pero éste no ha hecho declaraciones en cuatro meses y ha sido el Reino Unido el que en secreto entregó las licencias a España el 2 de julio. Unas licencias con defectos que las hacen dignas de una denuncia ante el Tribunal Europeo de Estrasburgo: se exportan escudos y reales españoles con valor de patrimonio histórico (invendible) sin avisar a España, sin pagar impuestos y declarando un valor de 3,99 millones de dólares, sobre su valor de de 500.

Publicado en La Gaceta el 28.9.2007, p. 49. Ver en PDF (baja más rápido pinchando con el botón derecho en "guardar destino como" -en internet explorer: "guardar enlace como" en Mozilla Firefox).

El Ministro de Cultura, César Antonio Molina, heredó el escándalo de Odyssey de la gestión de su predecesora Carmen Calvo. efe

Greg Stemm, fundador y jefe de Odyssey, pretende que el juez mantenga el tesoro en secreto. efe

El hallazgo del Cisne Negro lo registraron en marzo de 2006, mientras trabajaban en aguas españolas

Comienzan en Tampa los juicios por el tesoro de monedas españolas extraído por Odyssey

El pecio a 40 millas de Inglaterra es dos siglos más antiguo que las monedas del tesoro

El de Cerdeña es italiano y más de un siglo posterior; el del Atlántico es un pecio imposible

Santiago Mata
Madrid. Hoy comienzan en Tampa (Florida) dos de los tres recursos interpuestos por España sobre el tesoro extraído por la compañía Odyssey Marine Exploration. Los cazatesoros dieron a conocer el tesoro —cuyo valor estiman en 500 millones de dólares— el pasado 18 de mayo, el mismo día en que LA GACETA publicaba que Odyssey había despegado de Gibraltar con un avión trasladó el tesoro.

El principal caso lleva el número 8:2007cv00614, sobre la propiedad de un pecio cuya registrado por Odyssey el 9 de abril, mientras trabajaba en el Mediterráneo, y que España reclamó el 31 de mayo después de que el clamor de la opinión pública obligara al Gobierno a reaccionar. Las licencias de exportación de este tesoro, expedidas en Gibraltar los días 10 de abril y 14 de mayo dejan claro que la carga exportada eran reales y escudos españoles, que Odyssey no pagó impuestos al Reino Unido y que declaró un valor, 3,99 millones de dólares, que no llega ni a la centésima parte del valor real que se le supone.

Odyssey afirma que este pecio está a 1.100 metros de profundidad en aguas internacionales, 100 millas al oeste del Estrecho de Gibraltar. Al menos eso declaró al reclamarlo para sí, ya que posteriormente los cazatesoros han ido alejando el pecio de las 200 millas de zona exclusiva de los países ribereños, y en este momento lo sitúan a 180 millas del Estrecho de Gibraltar.

El segundo caso cuya vista comienza hoy es el que lleva el número 8:2007cv00616, y que pretende ser un barco de pasajeros italiano hundido en 1915 (durante la Primera Guerra Mundial) a 500 metros de profundidad en aguas internacionales, 65 millas al sureste de Cerdeña en el Mediterráneo. Por si Odyssey tratara de pasar las monedas españolas a este pecio (a pesar de ser siglo y pico más antiguas), España reclamó la propiedad el 30 de mayo.

El tercer juicio comienza mañana, lleva el número 8:2006cv01685 y fue registrado por Odyssey el 13 de septiembre de 2006, confirmando una posición (en un radio de cinco millas marinas) que había notificado en marzo. España reclamó la propiedad el 30 de mayo. No es probable que Odyssey pretenda que es el Cisne Negro, ya que las nunca han trabajado en esa zona y el barco allí hundido —Merchant Royal, 1641— es casi dos siglos más antiguo que las monedas que han extraído.

Los cazatesoros hacen recaer sobre España la carga de la prueba
S.M.
Odyssey no tiene posibilidad de quedarse ni una moneda del tesoro, a poco que el juez de Tampa atienda a los propios casos alegados por el abogado de los cazatesoros para que siga manteniendo en secreto el contenido del tesoro y el lugar y forma como se extrajo.

Si se trata de dilucidar una demanda de propiedad, es elemental que se deje a las partes ver “la cosa” en disputa. Hasta ahora el juez no ha permitido el acceso de peritos de la parte española al tesoro denominado Cisne Negro y sólo simbólicamente retiró, el 6 de agosto, la custodia a Odyssey, al obligarles a entregar al marshall competente una única pieza del tesoro: en concreto, una botella de vidrio.

A pesar de todo, las propias declaraciones de Odyssey en las licencias de exportación expedidas en Gibraltar delatan que la carga es española. Que lo es también el barco cae casi por su peso, pero en todo caso es el trabajo que deberán cumplir los abogados de España. Cuando no se pilla al ladrón "con las manos en la masa", la carga de la prueba recae en quien reclama la propiedad, como dice el adagio latino Ei incumbit probatio, qui dicit, non qui negat: corresponde probar algo al que afirma, no al que niega.

En este caso, España hubiera podido probar que la conducta de Odyssey fue delictiva, y entonces no habría tenido que molestarse en mirar la carga: si alguien entra en tu casa sin permiso y se lleva algo, no puede alegar nada. El problema no es propiamente que no se les pillara con las manos en la masa, sino que probar el delito, algo que en este caso no es difícil, implicaría acusar de negligencia a las autoridades que debieron impedirlo: y la Ley de Patrimonio Nacional condena igualmente a quien expolia que a quien no impide el expolio de estos bienes.

En cuanto al cómo se podría realizar esta prueba, es sencillo: Odyssey nunca actuó fuera del mar Mediterráneo, y según acaba de probar el Registro Lloyd's, en su última salida, que tuvo lugar en las fechas del 14 de abril al 12 de mayo, apagó durante dos semanas el sistema de localización por GPS. Actuaba, por lo demás, sin permiso.

Publicado en La Gaceta el 29.9.2007, p. 35. Ver en PDF (baja más rápido pinchando con el botón derecho en "guardar destino como" -en internet explorer: "guardar enlace como" en Mozilla Firefox).





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