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Heidegger escribió discursos para Hitler
Enviado el Lunes, 06 junio a las 13:15:08 por centroeuropa
Un estudioso francés “descubre” que el filósofo apoyó al nazismo hasta el final.
El filósofo Martin Heidegger (1889-1976) escribió en 1932 y 1933 discursos para Hitler, es decir, antes de que éste llegara al poder y de que los nazis dotaran al filósofo con una cátedra en la Universidad de Friburgo. Así lo afirma el historiador francés Emmanuel Faye en el libro Heidegger, l'introduction du nazisme dans la philosophie (570 páginas). Entre la documentación inédita o no traducida destacan los seminarios que entre 1933 y 1935 dirigió el filósofo alemán para los elementos más radicales del partido nazi (NSDAP): la Sección de Asalto (SA) y la Sección de Seguridad (SS) de Himmler y Heydrich, que liquidó a la cúpula de la SA fingiendo una conspiración el 30 de junio de 1934 (“noche de los cuchillos largos”).
El estudio de Faye muestra que Heidegger no fue un simple simpatizante —con carnet número 3125894 del NSDAP— sino un importante colaborador del nazismo. La finalidad de los seminarios de Heidegger no fue proporcionar una introducción a la filosofía para los nazis, en el sentido ingenuo de la expresión: fue más bien una introducción de los nazis en la filosofía, en el sentido de convertirla en un medio de manipulación y propaganda más. Al menos esa es la conclusión de Faye, filósofo y maestro de conferencias en la Universidad de París X-Nanterre, quien asegura que Heidegger propagaba el principio del caudillismo encarnado en Hitler: “el hitlerismo es el fundamento de su enseñanza”.
En el seminario privado desarrollado en el semestre de invierno de 1933-1934, Heidegger identifica el pueblo alemán con una comunidad de raza y pretende que los elementos más destacados de partido nazi constituyan una “nobleza” del III Reich, basada en el amor hacia su Führer. El nazismo de Heidegger, contra lo que se ha escrito, no se modera después de 1935, sino que según Faye se radicaliza. En junio de 1940, definirá el avance motorizado de la Wehrmacht en Francia como “un acto metafísico” y en 1941 hablará de la selección racial como de algo “metafísicamente necesario”. Incluso después de 1945, apoyará Heidegger una visión “revisionista” cuando no “negacionista” del los males del nacional-socialismo y de los campos de exterminio. Faye no duda en calificar a Heidegger de “guía espiritual” del nazismo, al que habría ayudado a “destruir por medio de la filosofía todo pensamiento y toda humanidad”.
¿Puede ser válida la filosofía de un nazi?
En 1927, Heidegger había publicado Sein und Zeit (Ser y Tiempo), libro que el hoy más famoso filósofo alemán, Jürgen Habermas, calificó como “el acontecimiento filosófico más importante desde la publicación de la Fenomenología de Hegel”. Entre las corrientes en las que más influyó Heidegger pueden citarse el existencialismo, la hermenéutica, el podmodernismo y el eco-feminismo; y entre los pensadores que le son deudores, a Herbert Marcuse, Jean-Paul Satre, Jaques Derrida, Paul Tillich...
La conducta de Heidegger respecto al nazismo pasó prácticamente incógnita hasta 1987, once años después de su muerte, cuando un chileno, Victor Farías, publicó Heidegger y el nazismo. Un retraso curioso, si se tiene en cuenta que, en otros casos, el apoyo al nazismo fue razón suficiente para descalificar toda una obra. Es el caso de Carl Schmidt, filósofo conservador cuyo apoyo al nazismo no pasó de algunas expresiones desafortunadas, corrientes por lo demás en muchos alemanes a los que engañó la verborrea hitleriana.
El caso de Heidegger es distinto, ya que él apoyaba por principio y en los principios al nazismo. Ya en la toma de posesión de su cátedra, el 30 de junio de 1933, afirmaba que era precisa “una dura lucha para imponer el espíritu nacional-socialista, que no puede quedar ahogado por concepciones humanistas y cristianas. Nada de medianías”. Dicho y hecho, en menos de dos meses había impuesto Heidegger en Friburgo el “principio de caudillaje”, por el cual al rector ya no lo elegirían los académicos sino el ministro de educación. El 1 de octubre, resultaba él mismo elegido Führer de la Universidad...
El error de un pensador reaccionario que confunde a Hitler con un dictador necesario es imperdonable. No lo es, por lo visto, el de quien introduce el nazismo como arma para destruir a los hombres débiles e imponer una utopía. Y es que la reacción siempre ha estado mal vista. En cambio, las utopías siguen vivas. Ciertamente, no el nacional-socialismo. Pero sí el nacionalismo, el socialismo, y otros muchos ismos.